¿QUÉ AUTORIDAD EDIL QUEREMOS?

“Desde el punto de vista etimológico, autoridad es una cualidad creadora de ser. Se aplicó este vocablo al prestigio moral, a la capacidad de una persona en función de una determinada actividad o saber. La autoridad, en sentido moral psicológico señala el modo de ser de una persona que suscita natural acatamiento”

 

Cada cierto tiempo la democracia nos obliga a asistir a las urnas para elegir qué autoridad recibirá, a través del voto, el poder. Los ciudadanos respetuosos del Estado de Derecho confiamos en que quien sea elegido cumplirá no sólo la ley, sino que será ejemplar.

 

Por eso lo ocurrido con el precandidato a la alcaldía de Lima por el Partido Popular Cristiano Pablo Secada es tan delicado y merece la máxima atención de todos los vecinos. Cuatro acusaciones, como las que han sido expuestas en los medios, donde se manifiesta violencia verbal y física, no pueden minimizarse ni relativizarse. Menos cuando se trata mujeres agredidas.

 

La violencia no puede provenir de quien quiere, por el voto popular, ser autoridad. Menos en una sociedad donde precisamente ese tipo de violencia crece en desmedro de la familia que debería, por encima de todo, tener respeto y seguridad; Y donde se vulnera y amenaza al principal soporte emocional que hoy día está representado en la mujer.

 

Si quien desea ser autoridad no tiene cualidades para ser precisamente ejemplar ¿Cómo gobernará? Si nosotros no defendemos de manera implacable a esa mujer agredida ¿Cómo evitaremos que se repita esa violencia?

 

Aquí no se trata de campañas políticas ni de guerra sucia. Lo que se juega no es sólo la elección de una autoridad edil sino la inteligencia emocional y la consistencia psicológica de quien llevará las riendas de la ciudad en los próximos cuatro años y que, con su conducta pública, deberá convertirse en un referente para niños, jóvenes o adultos.

 

Lima necesita un cambio radical pero no un cambio hacia la violencia. Los partidos políticos tienen el deber y la obligación de presentarnos a sus mejores cuadros en la seguridad que si votamos por ellos no nos arrepentiremos y mucho menos convertiremos en más violenta nuestra capital. Hay que impulsar la fuerza de las ideas, la virtud de las propuestas y la honorabilidad en la lucha política. Y en esta coyuntura, todo y todos los que se opongan deben ser dejados de lado porque no se juega sólo el destino de un precandidato sino podemos estar jugándonos el destino de nuestra ciudad.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 12.2.14

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