Tres mensajes

El 28 de Julio tuvo por lo menos tres mensajes que permiten, en su conjunto, ver un presidente consolidando un Gobierno. Si nos quedamos sólo con el del Congreso, donde el presidente lució demasiado tenso, podríamos tener una idea incompleta del pensamiento de Ollanta Humala después de su primer año. Por eso sus declaraciones a la salida del Palacio Legislativo y en la noche, en un improvisado discurso en la Plaza Mayor, nos permiten delinear mejor qué lo anima y hacia donde vamos.

 

Mientras que en el Congreso el presidente dio respaldos explícitos a sus carteras más importantes -Trivelli (Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social), Salas (Ministerio de Educación), Jara (Ministerio de la Mujer), de Habich/Tejada (Salud) y a Castilla (Economía)- extendiéndose con detalles, cifras y enumeración de programas, mientras regresaba a Palacio tuvo un tono más político: “Hemos cometido muchos errores, estamos aprendiendo. Dentro del gobierno quisiéramos darle más prisa a las reformas, pero entendemos que todo tiene su proceso. Lo que hemos visto es que el Estado no está diseñado para hacer grandes cambios, por lo que hay que hacerlo con mucho cuidado. No queremos crear incertidumbre”.

 

Más coloquial aún fue por la noche: “Me han dado cinco años para desatar un gran nudo sin romper ninguna pita, me han dado un Estado estructurado que no quiere cambiar y que tiene candado por todos sitios…la gran transformación no es un tema lírico ni ideológico, es la que hace cada día una madre y un padre de familia cuando le da salud, alimentación y educa a sus hijos”.

 

Por eso, más allá de ciertas omisiones, los mensajes del 28 de Julio muestran un camino en el que debe perseverar –inclusión social con crecimiento económico- y por lo menos dos desafíos centrales: Hacer más eficiente al Estado evitando la desesperación justificada de la población que ve que las obras demoran una eternidad y evitar la tentación populista de convertir inclusión en asistencialismo desmesurado, lo que sería un retroceso.

 

El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor, decía Confucio. 36 ministros, 3 Gabinetes y las varias crisis –algunas en trance de superación- prueban equivocaciones, en este primer año, pero también un propósito de enmienda.  Hay que reconocer que Humala era mucho peor de candidato y que, como Presidente, está tratando de aprender y de avanzar en el camino correcto.

 

Alfonso Baella Herrera

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