Si Europa no reacciona pronto se convertirá en una colonia digital

Tras siete años en China, François Candelon ha vuelto a Europa con una misión: digitalizarla antes de que se convierta “en una colonia digital”. Tras su experiencia en el gigante asiático trabajando con compañías como Huawei, Alibaba o Baidu, el socio y director gerente de la oficina de París de Boston Consulting Group (BCG) regresa una visión muy clara de su objetivo, y de cómo lograrlo. Entre otras cosas, a base de repetirlo: “Es un imperativo que Europa se digitalice cuanto antes”, dice una y otra vez en entrevista con INNOVADORES.

La preocupación de Candelon nace a raíz de su estudio del impacto económico de la revolución digital y de su “obsesión” con el desequilibrio geográfico de la economía digital “que causará una desigualdad masiva entre países”. Su principal temor es que el Viejo Continente se quede obsoleto en el que define como ‘nuevo orden digital mundial’. “La Europa del siglo XXI podría volverse la China del siglo XIX, que pasó de ser la mayor potencia económica a un país en vías de desarrollo”, asegura. “Tendremos un siglo XXI digital sin Europa”, vaticina.

Al igual que el país asiático se perdió la Segunda Revolución Industrial, augura que el continente se perderá la Revolución Digital si no empieza a actuar al respecto. Ese es el empeño de Candelon, que lamenta que “por el momento, Europa no está en el lado bueno de la historia”. Asegura que en sectores como la inteligencia artificial (IA), está fuera del mapa de la competitividad global. “Se están poniendo en juego todas las industrias -incluso la industria automotriz alemana y sus millones de empleos directos e indirectos- a medida que lo digital penetra en ellas y los gigantes digitales invierten masivamente en cada sector”, asegura. Lo digital -dice- es el mayor cambio de paradigma.

El directivo subraya que la mayoría de los trabajos en el futuro requerirá habilidades digitales y que Europa, “sin gigantes digitales y con solo el 11% de los unicornios del mundo”, no será capaz de absorber y dar salida a toda de su fuerza de trabajo. Asegura que la solución pasa por la digitalización de todas las empresas, independientemente de su tamaño. Advierte de que esto no será sencillo. “Según el Índice de Aceleración Digital desarrollado por BCG, las empresas europeas no están bien preparadas”, afirma.

El índice mide la madurez digital de extremo a extremo de las organizaciones, desde la estrategia comercial hasta la digitalización de los procesos centrales y el desarrollo de nuevas capacidades de crecimiento, como las asociaciones de ecosistemas. Candelon destaca dos desafíos principales. El primero es que las empresas industriales europeas adopten la tecnología digital “a la escala y al ritmo correctos”. El segundo es la modernización de las pymes, “que representan el 65% de nuestro empleo”.

El socio de BCG reconoce que Europa es consciente de la importancia de digitalizar sus pymes, que está invirtiendo sumas importantes de dinero en ello y que cuenta con un gran talento como principal activo. Sin embargo, el verdadero problema -dice- es que estos esfuerzos “están demasiado fragmentados e insuficientemente coordinados para lograr una masa crítica”. Como ejemplo, cita la existencia de 450 centros digitales en la UE. “Son más del doble que en China, y proliferan año tras año”, afirma.

 

Copiar a China

La respuesta del directivo es que el modelo de "destrucción creativa" de EEUU “no puede replicarse en Europa, donde despedir trabajadores es mucho más difícil”. Sin embargo, cree que el modelo chino “sería más fácil de replicar”. Este consiste en un fuerte impulso por parte de los gobiernos locales y de los gigantes digitales o industriales -a quienes denomina “orquestadores de ecosistemas- para digitalizar las pymes tradicionales.

“Las grandes empresas ofrecen tecnologías fácilmente utilizables en forma de servicios y plataformas compartidas para proveedores y compradores a lo largo de la cadena de valor”, afirma. Por ejemplo -dice- Alibaba ofrece su infraestructura digital a los propietarios de tiendas de forma gratuita. Estas tiendas familiares pueden aprovechar sus servicios compartidos para marketing digital, cadena de suministro, logística y computación en la nube, “lo que les permite mejorar la eficiencia y la planificación”. A cambio, aceptan compartir sus datos para reforzar la plataforma de Alibaba y servir como centros de entrega y recogida de Alibaba.

“En Europa, orquestadores del ecosistema como Alibaba son el eslabón perdido. Sin nativos digitales similares a Alibaba o Amazon, ¿quién puede desempeñar este papel de orquestador del ecosistema? Cree que hay dos opciones: una es movilizar a los líderes de la industria europea para combinar su experiencia en la industria con capacidades digitales. Otra es movilizar a las grandes plataformas estadounidenses o chinas y asociarse con ellas a cambio de compromiso para hacer de Europa una potencia digital en la próxima década.

“No me importa si los orquestadores son europeos, chinos o estadounidenses. Lo más urgente es la digitalización de nuestras compañías tradicionales para crear riqueza localmente y salvar nuestros trabajos”, afirma. En su carta a los Reyes Magos pide a los ministros y comisarios europeos ayuda para que emerjan los orquestadores de ecosistemas en Europa, “y que dejen de promover proyectos piloto fragmentados en cada país”. “Dos o tres ecosistemas digitales líderes por industria en Europa es el nivel más alto de fragmentación que podemos permitirnos”, afirma. También considera “absolutamente necesario” un Mercado Único Digital “para hacernos visibles”. En términos tecnológicos, cree que “el despliegue 5G es una absoluta emergencia”.

A los líderes empresariales les pide que sean valientes y piensen en clave de disrupción de sus propias industrias. Que abracen la digitalización. Por último, pide más inversión de capital riesgo “para evitar que las empresas con potencial de ser unicornios serán adquiridas por empresas o fondos estadounidenses o chinos”.

 

Desigualdad masiva

En cuanto al impacto de la tecnología en la sociedad, al directivo de BCG sostiene que es necesario entender que diferentes países pueden tener diferentes perspectivas sobre qué es bueno o malo y esto determina su adopción y aplicaciones tecnológicas. “Cuando pensamos sobre privacidad de datos, la aproximación cultural de Europa, EEUU y China es diferente. En esta última lo que prima es el bien común, y es comprensible compartir tus datos para ello o aceptar la imposición de sistemas de crédito social, por mucho que choque a los europeos”, afirma.

Candelon critica que en Europa no se quieran compartir ciertos datos de salud ni mezclar diferentes tipos de bases de datos. “Debido a ello morirán personas [cuya muerte se podría evitar con el desarrollo tecnológico]”, dice. “Necesitamos acercarnos a este asunto de forma muy abierta, sin puntos ciegos”, añade. Al tiempo, critica que “cuando la gente habla de digital o de IA lo hace de forma etérea, no pragmática, sin darse cuenta de que tendrá un impacto en la gente, en las ciudades, regiones y países”.

Otro punto que el directivo enfatiza en su discurso es el de cómo parar “la desigualdad masiva que domina la economía mundial”. De nuevo, repite el mantra: “La única forma de hacerlo es abrazar y ser parte la revolución digital”, concluye.

 

Fuente: innovadores.larazon.es