AUNQUE SEA EMPUJENLA PERO METAN GOL

La semana pasada –entre el intento del gobierno de relanzar la economía, el nulo esclarecimiento sobre los ilegales dineros recibidos por la campaña nacionalista del 2011, el debate de la mega comisión y los electrizantes partidos del mundial- pasó casi desapercibido uno de los golpes más importantes infligidos por las Fuerzas Armadas. Veinticinco efectivos de una Brigada Especial de Inteligencia (PNP y FFAA) libraron un feroz combate donde fueron abatidos varios delincuentes terroristas.

 

En efecto, en el operativo Cunshireni 2014, en el que perecieron tres presuntos terroristas, identificados con los alias de “Goyo”, “Teófilo” y “Jaime”, se recuperó armamento y abundante material subversivo. Las armas incautadas incluyen fusiles de largo y corto alcance, como una ametralladora PKT, un fusil AKM, un fusil Galil, una escopeta y una pistola. La ametralladora PKT habría sido utilizada el 2012 para atacar un helicóptero de la PNP, donde murió la capitana PNP Nancy Flores Páucar. Pero el operativo permitió algo más importante y fue la incautación de varias mochilas conteniendo información valiosa en USBs y otros documentos. Fue, por lo tanto, un golpe estratégico, certero y profesional.

 

Pero ¿Qué hizo el gobierno frente a esto?¿Cómo difundió esta noticia?¿Qué esfuerzo desplegó para que los peruanos sepamos del éxito en la lucha contra los narcotraficantes? En verdad, casi nada. El propio jefe de estado se refirió al tema tangencialmente desde Puno, donde visitaba la primera reserva alpaquera del país. Si habló de este tema un minuto, fue mucho. Los ministerios involucrados –Interior y Defensa- emitieron escuetos comunicados que prácticamente nadie leyó. Así, un acontecimiento de la importancia del que reseñamos se refundió dentro del marasmo informativo como una noticia estéril, irrelevante y sin importancia.

 

Este es un ejemplo de lo que ocurre al interior del ejecutivo. Existe tal confusión y falta de dirección que nadie ve ni siquiera lo bueno. En la metáfora del título de esta columna diremos que aunque todo el equipo hace la jugada y deja la pelota en la línea del arco, el último jugador no logra ni siquiera empujarla para anotar; y si anota ni siquiera grita el gol.

 

El gobierno debe hacer una seria reflexión sobre el tipo de mensajes que recibe la población. La delincuencia no es una alucinación pero tampoco la sangre, sudor y lágrimas de varios uniformados que sí logran cosas concretas, plausibles y que deberían tener mucho mas impulso y difusión que los comerciales que el gobierno transmite para hacernos creer, por ejemplo que la inversión en la refinería de Talara o sus programas sociales, son lo importante. No es un problema de comunicación sino de prioridad. El gobierno cree que la publicidad que está empleando puede ser más importante que los verdaderos logros -que él mismo deja de lado- y nos llena la pantalla de comerciales que a nadie convencen.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 25.6.2014

 

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