¿CAVIARODEPENDIENTE A FUJIDEPENDIENTE?

El congresista, PPK, Gilbert Violeta, declaró este domingo en diversos medios que el presidente Kuczynski no era “fujidependiente”. Coincido. No creo que tenga esa condición, aún. Lo que sí parece es que se va librando, uno a uno, de la crema y nata del caviaraje más insigne: Ministros, asesores pagados, funcionarios pagados, blogueros y blogueras pagados, etc.

En verdad el gobierno de PPK pagó con creces –y los peruanos hemos honrado esa factura- la segunda vuelta electoral del 2016. Recordemos que PPK hizo un giro después de la primera vuelta y ese giro implico ponerse en manos del caviaraje, de la izquierda oportunista y del gobierno de Ollanta y Nadine. Sin esas tres fuerzas no había triunfo posible. Hoy, y en vista de los resultados, podemos decir que no entender que una cosa era ganar y otra gobernar fue una de las principales causas de la erosión política que hoy padece. Lo malo no fue ganar con ellos, sino pretender gobernar para ellos.

El gobierno de Kuczynski es hoy débil, endeble y, en exceso, frágil.

En la coyuntura actual, la navidad, el año nuevo y la visita del Papa Francisco, son como el oxígeno de un respirador artificial. PPK ha quedado en cuidados intensivos y no por indultar a Fujimori, sino por demorarse en entender que era con el fujimorismo que tenía las verdaderas oportunidades de llevar a cabo un gobierno aceptable.

Sus aliados de 17 meses solo le trajeron el desbarrancamiento desde el 70%, en agosto del 2016 y en medio de la gimnasia junto a su gabinete en el patio de palacio de gobierno, hasta el 17% de aprobación a su gestión, en que lo dejaron, antes del debate y la votación de la vacancia por incapacidad moral permanente.

Ademas de los graves indicios, evidencias y confesiones sobre Westfield, Pedro Pablo Kuczynski, no parece tener -hasta ahora- ningún logro gubernamental por el cual recordar su nombre ni apellido.

Una de las condiciones más riesgosas de PPK ha sido siempre la carencia de cuadros, de un partido y de operadores. El caviaraje no solo lo entendió, sino que supo abrirle los brazos inteligentemente y lo convirtió en “caviarodependiente”. Es más, le hizo creer que existía una incompatibilidad casi antropológica con el fujimorismo y que jamás podrían ponerse de acuerdo. Fernando Zavala y sus amigos, lamentablemente, cayeron redondos en ese juego. Sin embargo, PPK, parece haber reflexionado y haber hecho pesar su mayor experiencia para, por fin, cruzar el Rubicón de la política peruana.

El artículo publicado en El Comercio, hace unas horas, de su vicepresidenta y Primera Ministra Mercedes Araoz, marca y confirma una nueva línea política: “El fujimorismo es hoy una de las fuerzas políticas más importantes del país y es menester el buscar poder trabajar todos unidos si es que queremos un futuro con progreso y desarrollo. Tratar de adjudicar a un cerca de 40% de los votantes peruanos una incapacidad moral detrás de su voto y denigrar su opción política permanentemente es intolerante y solo abre divisiones entre los peruanos. Más allá de nuestras grandes diferencias con el fujimorismo, lo que buscamos es consolidar una ruta democrática para el desarrollo de todos los peruanos”. Para muchos lo escrito puede ser sorprendente, pero lo cierto es que apunta a consolidar nuevas relaciones y giros que no habíamos visto hasta ahora.

La pregunta que resulta aún de respuesta prematura, y reservada, es si este juego de ajedrez político permitirá que el hijo de Don Maxime Kuczynski, termine su mandato constitucional.

Lo cierto es que la suerte de PPK parece, por ahora, más en manos de la justicia que de la política. Veremos qué aires trae el nuevo gabinete en ciernes.

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