DESENLACE EN TIA MARÍA SIENTA UN MAL PRECEDENTE

Finalmente, el gobierno de Martin Vizcarra dió marcha atrás, y suspendió la licencia de construcción de la mina Tía María.

Tía María es un proyecto minero ubicado en Arequipa. Su área de influencia comprende el Valle del Tambo y los distritos de Cocachacra, Mejía y Deán Valdivia, en la provincia de Islay, en el extremo sur de Arequipa.

Se estima que el proyecto produciría 120 mil toneladas de cobre, la inversión supera los 1,400 millones de dólares y Arequipa recibiría anualmente 273 millones adicionales por concepto de canon minero. Iba a generar 9 mil puestos de trabajo durante la etapa de construcción. Con un horizonte de vida de 20 años, Tía María pagaría un total de 5,460 millones de soles entre canon y regalías al estado peruano.

El gobierno de Martín Vizcarra extendió la licencia de construcción para que comiencen los trabajos, pero se iniciaron protestas, paros y, sobre todo, cierre de vías de acceso y violencia. Los perjudicados han sido los trabajadores, los comerciantes y los turistas; amenazadas con más violencia. El extremo ha sido el bloqueo de líneas férreas y la parálisis del puerto de Matarani y el impacto negativo en las operaciones de otras minas como Cerro Verde, Antapacay, Hudbay y Las Bambas.

Finalmente, ayer luego de semanas de gestos débiles y contradictorios, el gobierno suspendió por 120 días el proyecto. En la práctica resulta muy difícil que con un gobierno más preocupado en reformas judiciales, políticas y en adelanto de elecciones -es decir, en escapar de su responsabilidad de gobernar- esto vaya a cambiar.

Es muy malo para el país este desenlace. Por muchas razones. 1. Se emite un mensaje muy malo al exterioe en relación con la inversión privada. 2. Se alienta a grupos violentistas a que tomen carreteras, vías férreas y puertos o aeropuertos, como medio de protesta. 3. El país pierde un importante generador de trabajo y de recursos para el sur y para todos los peruanos.

Frente a esta suspensión el ministro de Energía Francisco Ísmodes, ha dicho que esta es la oportunidad de abrir un diálogo. Es difícil imaginar un diálogo en medio de la coacción y la violencia, como medio de negociación.

Lo concreto es que el gobierno de Martín Vizcarra hace agua por todas partes. No tiene poder político, su pelea con el congreso es insuperable por él mismo, no tiene partido, no tiene operadores, ha dividido a la fiscalía, ha creado un caos en la procuraduría y ha instalado la peligrosa idea que cambiar la constitución es como cambiarse de medias; si se escucha “la voz del pueblo y de las encuestas” todo se puede hacer.

En este momento, hay una parte del territorio nacional en la que, el Presidente Vizcarra, no puede o no sabe o no quiere hacer cumplir la ley, y nada hace pensar que esta situación no se extenderá a otras partes del país.

Es un gobierno en fase terminal. Es incapaz de manejar el país y su debilidad solo alienta a los extremistas de la izquierda irresponsable, anti minera, anti-inversión y pro chavista, que quieren solo caos.

A los ciudadanos nos queda reflexionar sobre este hecho y preguntarnos legítimamente ¿Por qué Vizcarra, teniendo herramientas como el estado de emergencia o el estado de sitio, medidas excepcionales pero legales, teniendo a la inteligencia policial o a la dirección nacional de inteligencia, no ha hecho nada?¿Si tiene tecnología para chuponear a congresistas, periodistas o a quien sea oposición, por qué no ha usado una fracción de ese poder para manejar el paro en el sur.?¿Por qué se ha quedado inmóvil ?

O será que el presidente quiere el caos, y que esta anarquia le es más funcional?

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