DON QUIJOTE EN BUSCA DE LA REELECCION

El lanzamiento a la reelección de Susana Villarán de la Puente no deja de sorprender. Refleja no sólo el modelo de estrategia sino el tipo de campaña que tendremos delante los limeños. Primero, maquillaje con más promesas y buenos deseos; y segundo, el desesperado grito de guerra para polarizar.

 

Por un lado está la evidencia que, a falta de propuestas, el marketing parece haber tomado la dirección de la campaña de la burgomaestre. Pantallas gigantes en la retaguardia, teleprompters mal camuflados al frente, portátiles pagadas por todos lados; pero nada nuevo, cero originalidad. Ni ideas, ni mensajes; sólo una puesta en escena.

 

Por el otro, hay algo más complejo. Está la revelación de un profundo y arraigado instinto de supervivencia político que lleva a nuestra alcaldesa a este “deja vu” o, dicho de otra forma, a este aferrarse al conocido libreto de buenos contra malos. La dicotomía que plantea Villarán de la Puente y sus estrategas apela al facilismo y, por lo tanto, pretende equiparar el escenario de la revocatoria del 2013, donde los vecinos de Lima emitieron un clarísimo mensaje de descontento sacando a sus 22 regidores y perdonándole el cargo a ella, con las elecciones municipales del 2014 donde se discute quien gobernará la capital de la república en los próximos cuatro años.

 

El “balconazo” del último Viernes desde el Hotel Bolívar -aunque a plaza vacía pero con chalina verde en mano, para la foto- ha sido un llamado a la memoria para fijar la idea: “Si lo hice una vez, lo puedo volver a hacer”. Así, mientras sus propuestas son literalmente increíbles por inexistentes, su campaña “contra la corrupción y el pasado”, la ponen casi en un plano quijotesco, porque necesita mostrar algún gigante para afirmarse. Sin él, ella no sería nada. Y por eso seguramente veremos en los próximos cuatro meses, bajo su influencia y la del municipio que todavía administra, el crecimiento del lodazal de ataques y calumnias. Tiene que haber corrupción para que no se caiga el argumento; y si no la hay, pues a inventarla y achacársela a alguien.

 

Como todos los políticos que han surgido y crecido por negación o por oposición, Villarán de la Puente, no ha brillado ni brillará por ella, sino por negar a otro. Es una pena que no haya sabido transformarse, ni siquiera después de la revocatoria. El anti voto y el temor al “cuco” serán el combustible de su campaña. Por eso, si por desgracia para Lima ella gana, tendremos 4 años más de lo mismo. Lo cierto es que los vecinos de Lima no tenemos gigantes imaginarios que nos atacan, como a Don Quijote, sino problemas bien concretos que sólo han crecido en esta gestión municipal.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 8.6.14

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