EL CUENTO CHINO

A principios de Abril de este año el presidente Ollanta Humala estuvo de visita oficial en China. Allí presentó a nuestro país como el “nuevo puente” y anunció futuras inversiones por miles de millones de dólares de este gigante asiático en el Perú.

 

Las inversiones de China parecen interesantes pero es bueno saber lo que hace con Internet, en circunstancias en las que el Dr. Omar Chehade – defenestrado Vicepresidente de la República y flamante Presidente de la Comisión de Constitución- ha presentado un Proyecto de Ley llamado “Ley de Protección del Menor de Contenidos Pornográficos en Internet” a través del cual crea un ente oficial con controladores pagados por el Estado para definir qué puede verse y qué no. La preocupación es mayor porque en la exposición de motivos se señala a China como uno de los ejemplos a seguir.

 

( Ver exposición de motivos: https://dl.dropboxusercontent.com/u/199729/leychehade.pdf )

 

Ocurre que cuando no es el Derecho de Autor, es la pornografía o la seguridad nacional. Es decir, siempre hay un pretexto o justificación para “regular” y “meter mano” a Internet para, en el fondo, silenciar cualquier voz incómoda.

 

Lo saben muy bien los chinos. Allí no hay libertad ni para navegar ni para buscar lo que uno quiere ni mucho menos para opinar algo distinto a lo que dice la cúpula del partido gobernante.

 

La “Gran Muralla de Fuego”, que empezó al final de los 90s, es un sistema cuya inversión pasó los 200 millones de dólares y que impide encontrar contenido considerado “inconveniente” en cualquier buscador en China. Ni Google pudo con él que dejó China hace un par de años.

 

En https://en.greatfire.org/ se pueden ver las miles de webs y dominios prohibidos por el Gobierno Chino.

 

Eso no es todo. Otro sistema es “El Escudo Dorado”. Un sofisticado software y hardware, cuyo costó superó los 1.6 Billones de dólares, que ubica las IPs, es decir, la dirección geográfica exacta de computadoras, de emails, blogs, posts, tuits, chats, etc. desde donde se menciona alguna palabra “prohibida”. A estos dos sistemas se suman los más de 100 mil chinos que vigilan 24 horas lo que escriben sus casi 600 millones de compatriotas/usuarios en Internet.

 

Hay decenas de ciudadanos y periodistas en prisión porque se atrevieron a escribir algo en contra del artículo 5 de la ley “Computer Information Network and Internet Security, Protection and Management Regulations” del Ministerio de Seguridad Pública Chino que, en resumen, dice: “Nadie puede incitar a derrocar al gobierno o el sistema socialista; Incitar a la división del país; Hacer falsedades o tergiversar la verdad, la difusión de rumores, destruyendo el orden de la sociedad; Perjudicar la reputación de los órganos del Estado, etc.”. En suma, nadie puede contrariar al Gobierno.

 

China exporta hoy este “conocimiento”. Ya lo ha “vendido” en Asia y África. En América Latina está en Cuba y Venezuela e intenta seguir “colocándolo” sobre todo en países donde hay congresistas distraídos y ciudadanos que no están dispuestos a reclamar ni a pelear por su libertad. Hay que estar atentos, China puede ser un ejemplo a seguir en diversos aspectos, pero sobre libertad tiene mucho que aprender.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado por Expreso el 14.08.2013

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