Innovación que disgusta

Los políticos analógicos se incomodan por los medios sociales

No importa si no cuesta, si está disponible y abierto para toda clase social, si permite que el ciudadano realmente diga lo que piensa libremente y sin filtros, si ayuda a agrupar a la población, si facilita la estructuración de ideas o planteamientos, si enriquece el debate, si promueve la creación de ideas, en fin, si usando las redes sociales la democracia tiene un sentido de participación más real y tangible. Esto no parece llamar la atención de muchos políticos o autoridades elegidas por los ciudadanos.

Las redes y los medios sociales no son “el medio” preferido por políticos analógicos o jurásicos. La razón parece simple y es que estas nuevas plataformas tecnológicas promueven situaciones que “incomódan”.

La primera es que la comunicación es uno a uno,  emisor-receptor, elector-elegido, político-ciudadano, es decir, no hay intermediarios y, por el contrario, el enfrentamiento o el intercambio de ideas es horizontal. El esquema según el cual la autoridad veía al ciudadano hacia abajo o verticalmente no existe.

La segunda situación es que esta comunicación es pública y “deja huella”. Los blogs, foros o cualquier tecnología 2.0 permite “grabar” o “agregar” comentarios dejándolos públicamente expuestos a los ojos de todos.  La viralidad, además, multiplica su poder y  potencia de irradiación.

Una tercera situación es la concretización del mensaje. Este medio implica sustancia, propuestas, claridad y  precisión. Es decir, la red social no reemplaza al unidireccional fax de antaño, a través del cual se enviaban notas de prensa a las redacciones de los medios masivos de comunicación donde se “comunicaba” que el político hacia tal o cual cosa,  sino que requiere siempre una posición o una proposición hacia el ciudadano. La autoridad tiene que “conversar” o “comunicar” pero en un plano de “te digo para que me digas”, es decir, abierto a que el ciudadano opine y enriquezca el debate. La red promueve la inteligencia colectiva agregando valor con cada nuevo participante.

Estas tres condiciones no agradan a los políticos analógicos que a veces se esconden detrás del cargo, se hacen los “muertitos” y hablan pero no dicen nada.  Incomodan sí, porque requieren convertir la política en un escenario de ideas, donde todos podemos participar sin condición, y donde la autoridad tiene que estar para ser fiscalizada no por tribunales o comisiones -que poco o nada hacen- sino por el hombre común y corriente que tiene todo el derecho pero que hoy no es tomando en cuenta y siente que sólo tiene alguna mínima importancia cuando llegan las elecciones.

Las redes sociales son importantes pese a quien le pese y configuran ya una nuevo escenario, virgen aún, que los jurásicos temen y que los ciudadanos deben aprender a usar para cambiar las cosas.

Autor: Alfonso Baella Herrera

www.baella.com
www.youtube.com/alfonsobaella
www.facebook.com/alfonsobaella
www.yoquieroserpresidente.org

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Google Buzz
  • LinkedIn
  • Tumblr
  • Yahoo! Bookmarks
  • E-Mail

Leave a Reply