¿Puede Internet cambiar la política?

Internet está revolucionando la forma en que las personas interactúan con sus líderes. Esta nueva forma de comunicarnos implica cambiar paradigmas, pero sobre todo “ser verdaderamente transparentes”, algo a lo que no están muy acostumbrados una buena parte de los personajes públicos.

La televisión y la radio fueron, sin duda, medios de comunicación unidireccionales importantes, pero las redes sociales son el presente y cualquiera que aspire a un cargo, desde presidente de una asociación de padres de familia hasta la presidencia de la república, pasando por el club, la alcaldía o cualquier cargo elegible por sufragio directo y universal, tendrá que enfrentarse ya no solamente cara a cara sino pantalla a pantalla, o mejor dicho, clic a clic, y deberá someterse y contrastar su posición con la de la gente que accede a su página web, blog, red social o canal de televisión en internet.

Es interesante, por ejemplo, ver como los políticos más encumbrados se rascan la cabeza o parpadean cuando se sientan frente a sus teclados y no saben o temen responder los comentarios o las críticas abiertas. Algunos se ponen de perfil, se hacen los muertitos o creen que callar es un derecho o una buena salida y olvidan que a diferencia de la radio o televisión, lo que ocurre en la red, no siempre se borra o se lo lleva el viento sino, y más bien, queda y queda bien guardado en los servidores cuyo espacio de almacenamiento ha bajado tanto de precio que nadie borra o mejor dicho todos guardan porque precisamente allí radica el valor del medio electrónico; en preservar lo dicho, hecho o vivido. Piña compadre!

El ciudadano se está dando cuenta que puede cuestionar, personalmente, a su líder o autoridad –cuando esta se atreve a exponerse y no se esconde detrás de su cargo- y fácilmente puede contrastar la información con otras fuentes, pero en el acto, y entonces cada internauta se convierte en una posible fuente de opinión o de información.

Frente a un tema polémico se estructuran instantáneamente las comunidades por iniciativa de cualquier persona y estas pueden ser lapidarias. Es interesante sino ver cómo hay movimientos muchísimo más populares, en Facebook, en contra que a favor de ciertos políticos peruanos. Allí están “yo también pague la universidad de Keiko” o “Nosotros no deseamos a Ollanta Humala como presidente en el 2011”, para citar sólo un par de ejemplos.

Por eso los políticos tienen razón para temer a este medio sino saben usar las reglas de interactividad pero más aún, sino están dispuestos a ser veraces y transparentes. Las redes sociales permiten el tipo de diálogo al que la democracia representativa aspiró desde siempre. La “vigilancia activa” no es una entelequia sino una realidad.

El medio favorece el humor y las parodias circulan más rápido que las doctrinas. La política en la red puede hacer que la gente sea más organizada e inteligente colectivamente y que pase del acceso a la información a la acción muy rápidamente.

Si los ciudadanos seguimos participando activamente en este medio haremos germinar las condiciones para nuevas prácticas democráticas. Los políticos y las autoridades deberán entender que dar cuenta de lo que hacen ya no es un decir sino ahora es un hacer o, mejor dicho, un publicar y también responder en la red.

Alfonso Baella Herrera
www.baella.com
www.baella.com/blog
www.youtube.com/alfonsobaella
www.yoquieroserpresidente.org

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