LA MADRE DE TODAS LA MARCHAS

El presidente tiene dos patas que tiene mover a toda velocidad y con toda intensidad: Medios y encuestas. Estos son esos dos apoyos que necesita para avanzar en su propuesta populista de recortar el mandato presidencial y congresal y para escapar de su responsabilidad de gobernar.

Medios escritos, radiales y televisivos son una caja de resonancia que influye en la deformación de la opinión pública. Aunque algunos medios escritos van retomando, lentamente, su cauce objetivo luego de meses de vizcarrisarse vergonzosamente, los medios radiales y televisivos siguen pegados a los dictados de palacio. Es bueno saber que el gobierno incrementó este año 40% el gasto publicitario en los medios privados de comunicación.

Entonces, mientras en un lado están los medios -que viven o sobreviven del dinero de todos nosotros- que no critican, no investigan y no informan sobre los problemas del país y la incapacidad de este gobierno, en el otro lado, está como otro gran soporte: las encuestas.

Las encuestas son para Vizcarra la voz del pueblo. Y no solo son las encuestas que aparecen en los medios y cuya preguntas y respuestas se manipulan para inducir a la opinión pública, sino las que hace a diario él mismo en Palacio, para saber qué dice, qué calla y a quién ataca. En realidad hace rato que el Presidente Vizcarra dejó de gobernar para dedicarse a sus temas personales rodeado de una camarilla tóxica cuya lógica es la confrontación.

En esa lógica populista al presidente solo le queda un gran aliado político: El comunismo y la izquierda radical. Mire el congreso y verá que toda la izquierda, hasta los autodenominados defensores del Movadef que es el brazo legal de Sendero Luminoso, apoya a Vizcarra.

Y por cierto Vizcarra les ha regalado en el mensaje de 28 de julio cambiar la ley de minería para entretenerlos y poner irresponsablemente contra la pared a los empresarios mineros formales. Y la izquierda extremista sabe que este es -quizá desde la época de Alfonso Barrante lingan, en 1983- el mejor momento de su historia.

Ahora bien. Teniendo a los medios, las encuestas y el apoyo político comunista y de la izquierdista radical, Vizcarra pretende jugar su última carta que es la agitación de las masas en las calles. Por eso necesita a los extremistas, porque quiere mostrar que “su pueblo” está con él contra el Congreso y contra la Constitución. En esa dirección un sinnúmero de movimientos radicales han convocado para el próximo jueves 5 de setiembre, en el centro de Lima, la denominada Gran Movilización Nacional «¡Que se vayan todos!». Un intento por reeditar la marcha de los cuatro suyos pero esta vez al mando del presidente, con el dinero de todos los peruanos, y para convalidar sus encuestas.

Es obvio que siendo un tema central para Vizcarra diversas instituciones del estado participarán. Pero, de ser cierto, es ilegal. Estará la defensoría del pueblo, la contraloría general de la república y la prensa independiente, para fiscalizar si esa marcha es auténtica o es desviando presupuestos y fondos públicos? Vamos a asistir a una puesta en escena donde se destile más odio contra la creciente población que se opone a los designios del presidente por sucesion?

Es decir, ante la falta de argumentos y pérdida de la élite que lo respalda, Vizcarra se refugia en los titulares, en las encuestas y ahora en la agitación de las masas.

Vizcarra vive en Palacio. Para él no existe la realidad del día a día porque ni siquiera se ocupa de los problemas que todos tenemos. Este enfrentamiento, esta violencia verbal y esta falta de diálogo sólo nos está llevando cuesta abajo a todos los peruanos. La madre de todas las marchas está por comenzar y Vizcarra a la cabeza jugando con el presente y futuro de los peruanos.

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