LA MARCHA DE LA VERGÜENZA

El indulto al ex presidente Alberto Fujimori se quiere convertir en el motivo central del debate político nacional. Para algunos nada debe ser más importante que protestar y marchar por delitos cometidos durante su gobierno hace, entre 18 y 25 años.

Pero estas marchas merecen varias reflexiones.

La primera es que nadie discute el derecho constitucional a la protesta. Es imposible ignorar la legitimidad de la misma. Sin embargo es bueno preguntarnos ¿Por qué se ve, en su gran mayoría, a jóvenes que apenas conocieron o vivieron ese gobierno?¿Por qué el indulto, discutible o no, es aprovechado por grupos marxistas, comunistas y hasta pro terroristas, sin que esa presencia sea siquiera denunciada por la izquierda parlamentaria o por los medios y blogueros caviares?¿Quiénes financian estas marchas?

La segunda es sobre las verdaderos identidades de sus organizadores. Quienes ahora están allí marcharon con el mismo estribillo “anti” , y prácticamente las mismas banderas, apoyando a Alejandro Toledo, Susana Villarán y Ollanta Humala; políticos fugados, detenidos ya, o con prision inminente. Son los que nunca vieron ni sospecharon nada de sus millonarias campañas de las cuales se beneficiaron y no dijeron nada de sus corruptas gestiones públicas, en las que trabajaron, a pesar que habían, indicios mas que razonables. Los vamos a ver otra vez empuñando banderas, portando vinchas y separando -desde sus megáfonos- los buenos de los malos, los puros de los impuros, los honestos de los corruptos. Ahora también desde sus altares digitales de moralidad, escogen, juzgan y sentencian por el simple hecho de no pensar como ellos.

En tercer lugar las marchas buscan provocar incidentes mayores. No es solo la protesta; es la violencia en busca de un incidente dramático para responsabilizar, en este caso, a Kuczynski y a Fujimori. Hay, además de la prensa local militante, la internacional militante, que distorsiona y magnifica todo con titulares tremendistas.

Pero el “anti” se ha convertido en un gran negocio que ignoran los jóvenes que marchan como carne de cañón. Los fondos de diversos orígenes circulan y se solicitan con “urgencia” y súplica patriótica. Sirven para eso: los voceros políticos en medios que les otorgan interminable cobertura, las masas en las marchas de calentamiento y las redes sociales incendiarias. Es un modelo y una plantilla aplicada con rigurosidad a expensas de la inocencia de la mayoría. La marcha es un “modus vivendi”

Así que disfrute, en la noche, de “toooodos los detalles de la ultima marcha, seguramente, en vivo y en directo. Pero recuerde que no todo es lo que parece y detrás de cada puño levantado habrá más de uno (a) que se frotara las manos sin la menor vergüenza.

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