LOS ÚLTIMOS COLETAZOS

El 10 de Abril del 2016, fecha de la primera vuelta del último proceso electoral general en el que participamos para elegir fórmula presidencial y congreso de la república, el pueblo peruano, libre y soberanamente, votó por Keiko Fujimori y por Pedro Pablo Kuczynski. Ambas candidaturas obtuvieron el 40 y 20 por ciento de las preferencias ciudadanas, respectivamente. La izquierda y las opciones comunistas y estatistas quedaron derrotadas.

Los resultados de la segunda vuelta generaron una justificada ola de optimismo, a pesar de la violencia de la segunda vuelta. Era el cuarto gobierno consecutivo, democráticamente elegido. La bolsa de valores se disparó y los indicadores y estimados de todos los analistas económicos dentro y fuera del país señalaron el notable rumbo que el Perú había tomado.

Era evidente que después de 5 años de un gobierno izquierdista, como el de Nadine Heredia y Ollanta Humala, peleado con la inversión privada, irresponsable con el exceso de contratación pública, y ocupado en temas distintos al de fijar un verdadero rumbo para el desarrollo, la elección del 2016 era una mensaje claro sobre hacia dónde debíamos conducirnos. Las urnas habían indicado un claro derrotero nacional; más del 60% había elegido las opciones centro derecha.

La gente quería inversión que trajera trabajo, mejores servicios públicos, mayor seguridad, mejores hospitales y colegios y un estado -como ofrecieron quienes pasaron a la segunda vuelta- más eficientes, más moderno y más solidario con los que menos tienen.

La pregunta que muchos pueden hacerse ahora es ¿Por qué después de 3 años esa orden no ha sido ni es honrada?

La clase política ha caído en el juego del enfrentamiento y la implosión del sistema provocada por la izquierda irresponsable y por todos los que le han hecho el juego. Los medios han jugado y juegan un papel de cómplices cuando no alentadores de este caos. Echan leña a una hoguera de manera totalmente irresponsable, en muchos casos solo para satisfacer vanidades personales. No existe conciencia y menos lectura política de los acontecimientos.

Mientras tanto, estamos dirigidos por un presidente, que era el vice presidente, que recibió la orden de trabajar bajo un plan de gobierno pero que decidió apartarse de él para, más bien, llevarnos por el peligroso camino del vizcarrismo, que es una suerte de populismo con comunismo, pero que además desconoce la estructura política central del país, el corazón institucional de la república, que es la constitución de 1993. Que define un modelo económico, un modelo político y que contiene una visión para todos los peruanos.

Este Vizcarrismo, populismo más comunismo, se ha convertido en un peligro para el presente y para el futuro de los peruanos. Por eso es importante no dejarse sorprender por los adelantos de elecciones que son inconstitucionales -y que son alentadas por quienes siguen siendo candidatos desde que perdieron en el 2016- y menos por las invocaciones a la encuestocracia; que todos los regímenes comunistas, populistas y dictatoriales usan como forma de legitimarse.

Aquí tenemos que hacer fuerza, todos, para seguir esta el 21. Y si hay alguien, comenzando o terminando por el presidente, que quiere irse porque se siente incapaz o por lo que sea, tiene la renuncia como una solución inmediata.

La señora Araos, con un espíritu bastante más republicano y con todos los defectos que pueda tener, sabrá hacer cumplir la Constitución.

Así que a recobrar el optimismo y la tranquilidad. Las tempestades son un buen momento para probar como está la nave. Y nuestro país y los peruanos -que hemos podido con cosas muchos más difíciles que el vizcarrismo, que además es un cúmulo de improvisación- sabremos salir adelante, como siempre.

Este gobierno está dando sus últimos coletazos por eso debemos mantenernos alertas y conectados.

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Google Buzz
  • LinkedIn
  • Tumblr
  • Yahoo! Bookmarks
  • E-Mail

Leave a Reply