NADIE DEBE TENER CORONA

El presidente ha dicho que parece hubiera una obsesión con su esposa al querer citarla al congreso de la república para que declare sobre las misteriosas entregas de dinero a su partido, por parte de mineros ilegales, durante las campañas presidenciales del 2006 y 2011. Ha dicho el presidente que ella no tiene por qué ir, porque era él el presidente del partido al momento en que se registraron esas “donaciones” y que, en todo caso, todo ha sido debidamente informado a la ONPE en su oportunidad. ¿Así?

 

Sin embargo el Fiscal de la Nación, Carlos Ramos Heredia, anunció ayer que se ha iniciado una investigación sobre este hecho y que, por el momento, no revelará los nombres de las personas que serán citadas. ¿Por qué? La comisión de fiscalización del congreso decidirá hoy Miércoles si abre investigación y cita a Nadine Heredia. Varios congresistas ya corren firmas para que se forme una comisión investigadora. La presión de los medios y de las redes sociales es implacable por saber la verdad. No es para menos. Lo que está ocurriendo es de enorme gravedad. La corrupción de los gobiernos regionales, provinciales y distritales, además de lo que vemos en la comisión de ética, donde brillan los casos de Cenaida Uribe y Julio Gagó; y la “megacomisión” con el debate solicitado por la mayoría oficialista, no deben ser, en modo alguno, una distracción.

 

Aquí hay mucho que investigar. Decenas de miles de dólares, cientos de miles de soles, lingotes de oro, financiamiento de campañas con dinero ilegal –y quizá hasta del narcotráfico- junto con movimientos extraños de pagos por consultorías no aclaradas por quienes hoy son prófugos de la justicia, en los que está involucrada la señora Heredia, no son poca cosa. Ella, como cualquier ciudadano, tiene que ponerse a derecho y aclarar las cosas. Pero además como presidenta del partido de gobierno tiene que esclarecer la existencia y el destino de esos dineros. Por el bien de su partido, del gobierno y del país. Nadie -ni Nadine- tiene corona.

 

Durante años, y más en los últimos meses, todos los miembros del gobierno han señalado a la primera dama como la todopoderosa, la mandamás y la coordinadora de la bancada parlamentaria del gobierno. Nadine Heredia es la primera y la última palabra para todo. Hasta hace poco el presidente, los ministros y los parlamentarios exigían el derecho de Nadine a hablar. Ahora, de repente, todos dicen que ella no tiene nada que decir. ¿En qué quedamos? Una vez más, el gobierno mide con una vara a sus amigos y familiares, y con otra, a sus rivales políticos.

 

Así no se gobierna. Así se convalida un abuso de poder. Los peruanos vemos iniquidad y arbitrariedad. La justicia está en juego. El gobierno debe saber que muchos estamos atentos y listos, por lo pronto, a protestar. Nadie debe tener corona.

 

Publicado en Expreso el 18.6.14

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