NI VENCEDORES NI VENCIDOS

El fin del diferendo sobre la delimitación de la frontera marítima con Chile es un acontecimiento histórico trascendental para el presente y el futuro . El veredicto de la Corte Internacional de Justicia de La Haya será uno de los hitos más importantes en la historia de la diplomacia del Perú. Por eso, más allá del resultado, es conveniente reflexionar sobre lo que puede significar realmente el fallo.

 

En primer lugar, es bueno, para todos, dejar de pensar en triunfos o derrotas porque eso es absolutamente intrascendente, pero porque además, es dañino e insano. La mediación aceptada por ambas naciones es la que se ajusta al derecho y sobre lo que resuelva esta máxima instancia internacional no hay nada más que acatar y ejecutar inmediatamente. Ese fue el acuerdo político y jurídico. Enrostrar un país al otro su mejor derecho es, por encima de todo, una falta de respeto a la que no debemos llegar bajo ninguna circunstancia.

 

Si La Haya resuelve dejar las cosas como están y algunos chilenos sienten eso como una victoria habrá que pedirles que no lo vean así. Si, por el contrario, el tribunal decide aceptar la línea equidistante sería un error cantar victoria. Esta no debería ser la hora de los vencedores ni de los vencidos; sino la hora de los pueblos unidos.

 

En segundo lunar, lo que ocurra el 27 de Enero será algo muy bueno porque habremos terminado una etapa de indefinición. Lo que importa es que el 28 empecemos un trabajo conjunto para profundizar la agenda política, económica, comercial, social y cultural bilateral. Allí están los 150 mil peruanos que viven en Chile, los 5 millones de personas que atraviesan la frontera anualmente, los 12 mil millones de dólares traídos por chilenos como inversión, los 8 mil millones llevados por peruanos allá, pero sobre todo está el desafío conjunto frente a la Alianza del Pacífico donde los mercados Indio y Chino aguardan por ambos, pero unidos.

 

Finalmente, los medios de comunicación; la televisión, la radio y la Internet, permitirán que ambos pueblos se informen instantáneamente no sólo del resultado de esta controversia sino de la forma en que los políticos reaccionen. El desafío y la responsabildiad de estos será interpretar la inequívoca voluntad de dos pueblos que quieren paz y cuyos únicos enemigos son la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades. Ni vencedores ni vencidos debe ser la consigna de este 27 de Enero y cualquiera sea el resultado debe ser un día de enorme júbilo en ambas naciones.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 15.1.14

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