¿Piloto automático?

El presidente Ollanta Humala declaró, a raíz de la escalada criminal que viene sacudiendo al país, que “La preocupación por la seguridad nos corresponde a todos los peruanos y mal haríamos en politizar este tema e intentar sacar réditos políticos, cuando el problema no lo ha creado este gobierno, es un problema histórico y estructural”. Esta declaración es similar a la que escuchamos también del primer mandatario cuando se produjeron los ataques terroristas a patrullas de policías en el VRAEM, en año pasado. En esa oportunidad el presidente declaró sobre el terrorismo: “el problema tiene tres décadas”.

 

 

Lo que señala el presidente es cierto. La delincuencia es de siempre y el terrorismo de principios del 80. Pero también podríamos hablar de otros tantos problemas como la desnutrición, la crisis educativa, el narcotráfico y, en fin, llenar páginas de páginas con problemas históricos de nuestro querido Perú.

 

 

Sin embargo que sean problemas añejos no los convierte en ajenos. Que sean de siempre no exime la responsabilidad hoy. Que no hayan sido resueltos no significa, en modo alguno, que no deban resolverse inmediatamente. Buscar en la historia una suerte de disculpa para justificar la falta de resultados no sirve. La encuesta de Datum muestra un bajón de 6 puntos en la aceptación del Presidente porque la gente no ve resultados, por ejemplo, en su política de seguridad.

 

 

Lo que estamos comprobando, en general, es que no existe una verdadera voluntad da cambio. El presidente no puede seguir manejando el país como en “piloto automático”. Humala mira los sondeos sobre su aprobación -que son altos- y quizá crea que esas cifras las merece y que son el resultado de su buena gestión. Creo que es un error.

 

 

Humala tiene la obligación de dejar de llevar las riendas del país en neutro creyendo que el crecimiento y la relativa bonanza son de él, Nadine o sus colaboradores. El país que él heredó, quizá ningún mandatario lo ha tenido en la historia del Perú. Por eso cada día que pasa y no ejecuta las reformas fundamentales, es un día perdido. También es un día robado a la esperanza de la gente; al presente y al futuro. ¿Dónde están la reforma del Estado, el shock de infraestructura, el cambió en los paradigmas educativos, la lucha real y frontal –con resultados- contra el narcotráfico, el terrorismo y la delincuencia?

 

 

Pensión 65 y los programas sociales que impulsa, le deben dar mucha satisfacción, pero no van a cambiar la historia del país en lo fundamental. La inclusión no está en regalar sino en incorporar a millones de jóvenes al proceso productivo, al crecimiento y a la globalización.

 

 

El presidente parece creer, equivocadamente, que el país puede seguir así, como hasta ahora; avanzando con la inercia de crecimiento que poco a poco se va perdiendo. Hay indicadores económicos que muestran luces de peligro. El y sus ministros los conocen bien.

 

 

Cada cinco años los peruanos elegimos quien queremos que nos gobierne en la seguridad que quien recibe el encargo entiende no sólo cuál es la dirección sino cuál es la urgencia de mantener un rumbo, una velocidad y un panorama para el futuro. Manejar el Perú de hoy en piloto automático es no saber y no comprender la oportunidad que Dios nos ha puesto en las manos.

 
Alfonso Baella
@alfonsobaella
Publicado en Expreso 6.03.2013

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