¿QUIÉN FUE PEOR?

Hace un año cuando Daniel Abugattás terminaba su gestión como Presidente del Congreso parecía imposible pensar que alguien lograría superar su tan cuestionada gestión. Las “abugattadas” nos mostraron qué ausente de valores, principios y visión de país pueden estar quienes son elegidos para representarnos.

 

Abugattás dirigió una extensa y desconocida -hasta ese momento- fauna de especímenes inimaginables entre nuestros padres de la patria. Recordemos sino a los  “comeoros”, ”robacables”, ”perromuertos”, ”proxenetas”, ”plagiadores” o “violadores”. Nombres con que la jerga popular bautizó a cada congresista que destacaba en un tipo delictivo. O las tan presurosas como irrelevantes iniciativas: “Sesiones Descentralizadas” o “Programa deGestores”; o la construcción de su “Sede de Verano”. Por todo esto y muchísimas más barbaridades la administración pasada parecía que le daría una lección al oficialismo sobre la manera como no se debe gestionar un poder de la importancia del legislativo.

 

Elegido Víctor Isla, el cambio pudo ser el signo de su mandato. No fue así. Solícito cuando la orden venía de Palacio, gris e intrascendente en su calidad legislativa, el oficialismo se dio maña para dirigir el Congreso como una chacra, manejando recursos de forma cuestionable –en realidad despilfarrando dineros en donaciones “justificables”-, aumentando la planilla del Congreso, convirtiendo despachos en clubes de asesores o deteniendo el reloj de las sesiones para evitar incomodar a los ministros que, en cola, eran llamados por la oposición.

 

Si el blindaje a Toledo parecía la gota que derramaría el vaso, la mayoría ha hecho su mejor esfuerzo para que el límite de lo grotesco sea inalcanzable. Allí están los candidatos al Tribunal Constitucional y a la Defensoría del Pueblo y el inmoral e inaceptable sistema de “cuotas” con el que este Congreso pretende elegir a ciudadanos que, por encima de todo, deberían ser intachables y expertos en temas constitucionales y no brillar por su obsecuencia a uno u otro partido político. ¿De cuándo acá la justicia debe ser balanceada con cuotas partidarias?

 

La encuesta de Datum del pasado lunes señala que Víctor Isla apenas llega al 14% de aprobación en su gestión y, qué ironía, nos recuerda a Abugattás que terminó, a pesar de todo, con 24%. Siempre se puede caer más abajo, siempre puede ser peor, siempre puede haber más incapacidad. Lo que NO debe ocurrir es que lo aceptemos. Los peruanos debemos ser inflexibles con la corrupción, intolerantes con la mediocridad y críticos de nuestras autoridades.

 

Publicado en Expreso el 14.7.13

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