¿QUIÉN PAGARÁ LA CAMPAÑA DE NADINE?

El Domingo pasado la periodista Paola Ugaz, en La República, entrevistó a Nadine Heredia 

 

(http://www.larepublica.pe/05-01-2014/nadine-heredia-voy-a-hacer-vida-partidaria-a-la-cual-tengo-derecho).

 

El encabezado de la entrevista fue esclarecedor: “La residencia de Palacio de Gobierno, ubicada frente al río Rímac, luce iluminada por el sol veraniego de enero. Los asesores de Heredia transmiten su nerviosismo al equipo de reporteros gráficos… Quieren conocer “¿Qué planean los fotógrafos?”. Una vez informados de lo que se quiere hacer y ubicados los espacios de la casa de Pizarro, para hacer las fotos, Nadine Heredia aparece serena y sonriente como de costumbre. El ambiente se relaja gracias a la actitud de la señora Humala, que camina estilo pasarela por el jardín, se ríe juguetona o trepa a una ventana para realizar una foto “diferente“ a las centenas de imágenes que le han tomado desde que su esposo llegó a la presidencia. Sonríe. Respira. Click.”

 

Las veintitrés preguntas merecieron respuestas que fueron todas políticas pero no como primera dama sino, evidentemente, en su calidad de flamante presidenta del Partido Nacionalista. Es decir, la señora Heredia usó la residencia de palacio de gobierno y los asesores que ilegalmente el gobierno está haciendo que le paguemos todos los peruanos, para posicionar su cargo en el partido que ella y su marido fundaron. Esta posición, que a todas luces revela una distorsión peligrosísima –y repetimos ilegal- pero que evidencia una inequidad con respecto a todos las demás agrupaciones políticas, es lo mismo que los peruanos vimos en el pasado y decidimos no repetir.

 

Usar el poder para servirse, ella y su agrupación política, no es ético y sólo corresponde a un visión anacrónica. La política del futuro tiene que cambiar y una mujer joven, que pretende precisamente convertirse en una lideresa de ese futuro, no debería dar tan mal ejemplo.

 

En la práctica es imposible no mezclar las cosas aunque ella y sus satélites parlamentarios digan lo contrario. La ministra de la Mujer, Ana Jara, aseguró que la nueva presidenta oficialista “viajará con la suya y sin compañía de ningún funcionario del Estado”. Esa afirmación resulta, en verdad, risible pero en el fondo muestra el extremo cinismo que ya practican ministros -con carné- que comienzan a dejar el equilibrio por la consigna partidaria.

 

La pregunta que debemos hacernos los peruanos, frente al peligro inminente del abuso de poder, es ¿Qué personas o instituciones garantizan que Nadine Heredia no use el poder que tiene en el gobierno para valerse de ese gobierno y de los dineros de todos los peruanos para promover su partido, sus candidatos municipales, regionales, parlamentarios y, su negada – aunque cada vez más presente – candidatura presidencial?

 

Hay una delgada línea que Nadine está comenzando a cruzar, como si no importara hacerlo, pero esa trasgresión le traerá problemas tarde o temprano. Nos queda convertir esa línea casi invisible en una muralla ética infranqueable. Allí está la opinión pública y los ciudadanos conectados para hacer valer nuestro derecho a que la democracia sea sobre todo igualdad de derechos y oportunidades políticas para todos; y no para quienes están circunstancialmente en el poder.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicada en Expreso el 12.1.13

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