SIN INVERSIÓN NO HAY PRESENTE NI FUTURO

Del negado piloto automático pasamos al piloto sin rumbo ni destino, y ahora a algo peor: al país que va perdiendo competitividad hasta comenzar a lucir, en varios sectores, cifras de alarma y parálisis. ¿Qué ha ocurrido? Simple, es la suma de varios factores. Cosas heredadas de gobiernos pasados pero otras potenciadas por este cuyo liderazgo es inexistente.

 

Lo cierto es que una regionalización pésimamente mal implementada transfirió ingentes recursos a los gobiernos regionales pero jamás transfirió competencias, conocimiento ni gestión. De Lima hacia las provincias sólo llegó dinero y, de la noche a la mañana, se llenaron las arcas regionales y comenzó la fiesta. Ancash, Tumbes, La libertad y Cajamarca muestran una cara sórdida que se extiende a casi todo el Perú. Solo como ejemplo la Región Tacna recibió en los últimos 10 años 5,000 millones de soles. Desde 2005 se anunciaron 28 proyectos claves en el denominado Plan Basadre, como el hospital regional, el megapuerto o proyectos hídricos, pero simplemente no se hicieron.

 

El gobierno Humala-Heredia lejos de entender la manera de compensar este evidente descalabro tiene otras prioridades. Lo advertido por la mayoría de expertos durante el ultimo Simposio del Oro en Lima ha sido claro: El director del Instituto Peruano de Economía (IPE), Roberto Abusada, estimó que en los últimos años “En el Perú se paralizaron proyectos mineros por US$ 8,000 millones por temas sociales y políticos”. Pedro Pablo Kuczynski advirtió “En el Perú nos estamos disparando al pie, poniendo unos estándares ambientales más altos de los que existen en otros lugares del mundo”. El ex presidente de CONFIEP, Ricardo Briceño, ha alertado sobre que “las inversiones mineras en nuestro país deben salvar al menos unas 180 normas para hacerse viables”. El CEO de Buenaventura, Roque Benavides, resumió el problema y lo que deben ser las prioridades: “Para que el Plan de Diversificación Industrial propuesto por el Gobierno tenga éxito, primero se debe acabar con la permisología y destrabar las inversiones que necesita el país para asegurar su crecimiento sostenido”.

 

En el sector hidrocarburos, están detenidas inversiones por US$ 2,500 millones en alrededor de 30 proyectos. En el sector pesquero la cuestionable regulación no solo ha reducido la captura de anchoveta, sino también ha causado que las exportaciones pesqueras caigan de US$ 3,300 millones en el 2012 a US$ 2,700 millones en el 2013, y que las pérdidas acumuladas sumen ya S/. 243 millones en un sector que da trabajo a casi 250 mil peruanos. Otros sectores y otros indicadores ya muestran cifras igual de preocupantes.

 

En pocas palabras el gobierno y sus ministros están en otra, y el congreso, que es el espacio político natural para debatir los problemas nacionales, carece de la mínima conciencia, conducción y menos advierte la crisis que se avecina. El gobierno debe cambiar sus prioridades. No existe otra forma de reducir la pobreza, incluir a los que menos tienen y dirigir el país hacia el desarrollo que invirtiendo y recuperando la competitividad. Sin inversión no hay presente ni futuro. Ojalá lo entendamos todos, por el bien de los peruanos.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado por Expreso el 25.5.14

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