UNIDAD SÓLO PARA LA FOTO

A pocos días del fallo de La Haya vemos dos escenarios bien distintos en Chile y en Perú.

 

En Chile, el actual presidente, Sebastián Piñera y, la presidenta electa, Michelle Bachelet se reunieron en el palacio de La Moneda a puerta cerrada. La reunión, que duró más de tres horas, terminó con cordialidad y respeto. Las imágenes y las declaraciones de ambos políticos chilenos transmitidas a nivel mundial así lo testimonian. “Nos pusimos de acuerdo (con Bachelet) para mantener la tradición chilena de unidad, de concepto de Estado, de relaciones internacionales, de respeto al derecho internacional, a los tratados internacionales y también el respeto a los fallos de las cortes internacionales”, indicó Piñera. “Nosotros esperamos que el fallo sea ajustado a derecho, porque Chile tiene una clara opinión y muy unánime de dónde están los límites”, dijo Bachelet.

 

En el Perú la realidad es diferente. La imagen, para la foto, que generó la reunión que convocó el gobierno peruano a través del primer ministro Cesar Villanueva, y que se concretó en una cita a la que invitó a 15 partidos políticos el pasado 27 de Diciembre, resulta a estas alturas surrealista. Ese escenario de unidad, al que el presidente Humala ingresó sorpresivamente por 10 minutos y luego abandonó, contrasta con el lamentable clima que el propio gobierno ha generado.

 

La entrevista concedida por el presidente a fin de año, y que todos esperábamos como una oportunidad para evaluar, corregir y relanzar al gobierno hacia temas de consenso, fue innecesariamente provocadora, agresiva y hasta cínica. Los días siguientes fueron peores y la señora primera dama, Nadine Heredia, lejos de corregir el tono de su esposo, como solía hacer antes, continuó azuzando innecesaria e inoportunamente a quienes cree sus adversarios políticos. La agenda del gobierno no contempla, al parecer, el tema de La Haya como algo fundamental sino la confrontación y la división estériles.

 

La coyuntura nacional, ante el inminente fallo, nos encuentra lamentablemente enfrentados. Los políticos dando un reiterado y penoso espectáculo de insultos y calificaciones en el congreso de la república. Un ministro de defensa, que debería estar por encima de ese ambiente, mimetizándose con él. Los periodistas divididos sobre quien debe tener más diarios. La policía a punto de entrar en una huelga por los maltratos recibidos y por el incumplimiento en las remuneraciones ofrecidas.

 

Y, en general, un clima nacional poco propicio para enfrentar una resolución judicial internacional tan importante, trascendente e histórica. Es indispensable, por eso, retomar el camino de la sensatez y el equilibrio. El enfrentamiento entre peruanos no nos beneficia y sólo nos distrae de los verdaderos desafíos que debemos enfrentar.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 8.1.13

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