¿VAMOS AL SEAWORLD?

A las 2 de la tarde del 24 de Febrero del 2010, en el Shamu Stadium del parque temático SeaWorld, en Orlando, Florida, Estados Unidos, Dawn Brancheau, entrenadora con más de 16 años de experiencia, fue arrastrada del pelo, agarrada por la cintura, sumergida y finalmente asesinada en un estanque por la ballena Tilikum. La autopsia de Brancheau reveló que la muerte ocurrió por ahogamiento y traumas contundentes. También se halló que su médula espinal estaba seccionada y que tenía fracturas en su mandíbula, costillas y una vértebra cervical. Tilikum, ícono del SeaWorld, fue capturada cerca de Islandia en 1983 y hoy tiene aprox. 7 metros de longitud y casi seis toneladas de peso. Es la mayor orca macho en cautiverio y la más fértil con 13 hijos engendrados hasta la fecha.

 

Otros dos incidentes fatales han tenido a Tilikum como protagonista. El 21 de Febrero de 1991 Tilikum junto con las ballenas Haida II y Nootka IV, en el parque Sealand, asesinaron a Keltie Byrne, también en una de las piscinas de entrenamiento. Sealand se vio obligado a cerrar sus instalaciones no sin antes vender a Tilikum al Sea World. El 6 de Julio de 1999, un hombre de 27 años fue encontrado flotando ahogado y desnudo en el estanque de Tilikum en el SeaWorld. Un empleado descubrió el cuerpo siendo acarreado sobre la espalda del cetáceo. Las investigaciones determinaron que este hombre tenía marcas de mordidas en su cuerpo, y signos de sangre en el estanque.

 

En Julio del año pasado se estrenó el documental “Blackfish” ( bit.ly/1fYY4xo ) dirigido por Gabriela Cowperthwaite y producido por Manny Oteyza. Esta producción, ampliamente galardonada, busca crear conciencia sobre la vida en cautiverio, pero sobre todo sobre el “trauma, estrés y frustración en la que viven estos animales marinos”. La película, en la que varios ex entrenadores dan su testimonio, muestra que estos grandes predadores, inteligentes y sociales, son peligrosos precisamente para sus entrenadores. Pero además las orcas también sufren un daño directo al ser confinadas en tanques de concreto, donde su movilidad es mínima, viviendo obligadas con grupos sociales incompatibles.

 

A fines de 2013, varios músicos cancelaron su participación en el festival Bands, Blues & BBQ, programado para Febrero y Marzo de 2014 en SeaWorld, a modo de protesta por los supuestos maltratos a los animales. Entre los artistas que se retiraron están Trisha Yearwood, 38 Special, REOspeedwagon, Heart, Willie Nelson, etc. Hace unos días SeaWorld perdió una batalla en la Corte de Apelaciones. Un tribunal negó la posibilidad para que se permita nuevamente una interacción cercana entre entrenadores y orcas durante espectáculos. Representantes del parque dijeron estar “decepcionados” con la decisión, señalando que tras la muerte de la entrenadora, reforzaron medidas de seguridad de manera voluntaria.

 

Lo que parece evidente es que las orcas, aún cuando pueden sobrevivir durante años entreteniendo al público, eventualmente el estrés del cautiverio las afecta. Una alternativa son santuarios marinos, una suerte de corrales marinos o bahías y caletas protegidas. Ofrecerían a los animales un descanso de sus presentaciones. Los animales que resultaran incompatibles no serían forzados a estar en los mismos recintos y se preservarían así los grupos familiares. Los entrenadores ya no serían necesarios.

 

Al margen de cuál sea la solución, mi visión era una, antes, y es otra ahora después de ver “Blackfish” ( bit.ly/1fYY4xo ). En las redes sociales continúa la discusión y la viralización del video, junto con la creciente indignación de decenas de miles de personas al punto de poner en peligro una de las industrias más lucrativas del sur de la Florida.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 4.5.14

Mira Blackfish en Netflix http://nflx.it/1mpMzD8

Mira la Fundación Dawn Brancheau: http://dawnsfoundation.org/

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